La industria ocultó los daños de los azúcares.

por | Nov 9, 2016 | Noticias | 0 Comentarios

LOS CIENTÍFICOS REDUJERON LA GRAVEDAD DEL CONSUMO EXCESIVO DE AZÚCARES.

Recientemente se han publicado una serie de investigaciones sobre conversaciones entre importantes cargos de la industria del azúcar y científicos que analizaron la influencia del azúcar en las enfermedades cardiovasculares, demostrando que muchos estudios influyentes sobre el tema mintieron reduciendo la gravedad del consumo de azúcares y responsabilizaron en cambio a las grasas en exceso de provocar estas enfermedades. Lo cierto es que todo esto, respaldado así por la comunidad científica, ha tenido unas consecuencias que todos podemos observar en los supermercados. Mientras vemos los estantes llenos de alimentos procesados repletos de azúcares añadidos, observamos también alimentos (leche, yogures, quesos, carnes, margarinas, cacao en polvo, chocolate…) a los que se les han eliminado a propósito las grasas, y se promocionan por ello como más sanos. También se educa en los medios de comunicación y las escuelas sobre lo peligroso de consumir demasiadas grasas.

Que los azúcares tomados en exceso, en especial los rápidos y refinados, contribuyen a la obesidad y a las enfermedades del corazón es algo públicamente conocido. Sin embargo, no parece ser así cuando se entra en un gran centro comercial de alimentos, porque los productos que allí se comercializan obedecen a los intereses de la industria y no de la salud humana. Supone un acto de responsabilidad el saber escoger lo que nos puede beneficiar y lo que no. Son muchos los mitos sobre las grasas y los azúcares que nos pueden confundir. Uno de ellos, es que hay que reducir lo máximo posible el consumo de grasas: esto simplemente no es cierto.

Las grasas cumplen muchas funciones vitales para nosotros, todas ellas, tanto las saturadas como las insaturadas o el omega-3. Las grasas forman todas las membranas de nuestras células. El sistema nervioso necesita una gran cantidad de lípidos para funcionar adecuadamente, por ejemplo las vainas de mielina que recubren los axones de las neuronas, están compuestas de un tipo de grasas. Ellas también recubren órganos vitales como el corazón o los riñones, y dispuestas en capas bajo la piel, nos protegen del frío. El colesterol da estabilidad y firmeza a todas nuestras células.

Lo que sucede es que el azúcar, consumido en exceso se convierte en grasas que se acumulan, por eso provoca la obesidad.

Fuentes:

http://www.publico.es/ciencias/azucareras-pagaron-culpar-grasa-trastornos.html

http://elpais.com/elpais/2016/11/03/ciencia/1478190576_159601.html

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